EL EMPRENDEDOR ANTE LA FINANCIACIÓN

 

 

 

FINANCIACIÓN

     De todas las áreas que debes controlar en tu actividad como autónomo -la viabilidad, la gestión diaria, los clientes, el crecimiento, la financiación, etc.- a esta última has de prestarle un poquito más de atención.
Como ya has decidido que quieres empezar tu andadura laboral no como trabajador por cuenta ajena sino como autónomo, es momento de valorar y ver con qué recursos económicos cuentas para iniciarte en la actividad que has elegido.

     Dependiendo del sector requerirá mayor o menor disponibilidad financiera y logística (naves, locales comerciales, etc.).

     Procura empezar con tus propios recursos. ¿Por qué?

     Pues porque en los inicios, las ventas, los ingresos, suelen tener oscilaciones y no pueden ser previstas con fiabilidad.

     Si evitas, en la medida de lo posible, los gastos fijos, esto te permitirá un desahogo que te hará afrontar con
 tranquilidad tus objetivos de ventas o de desarrollo en tu actividad.

     Si todos los meses tienes que atender: hipotecas, créditos bancarios, nóminas, seguros sociales, proveedores, leasing, renting, etc., gastos superiores a tus ingresos, esto puede llevarte a un grado de nerviosismo que haga que nada más empezar la andadura tengas que volcarte en vender como sea con el fin de conseguir ingresos, lo que conllevará una bajada de tus precios, reducción de la rentabilidad de explotación y, a medio plazo, como no obtienes rentabilidad, el cierre.

     Si por el contrario tus gastos fijos son mínimos y están cubiertos sin problemas por los ingresos, evitarás lo anteriormente expuesto y te permitirá poder realizar una política de ventas adecuada y con el suficiente margen que te llevará a seguir consolidando clientes, ventas y objetivos realistas.

     Evita pedir dinero a la familia, sobre todo cuando esto pueda dañar su situación económica y cambiar el status de comodidad, tranquilidad o bienestar del que disfrutan.

     Distinto es si algún familiar tiene una nave industrial o un local comercial, cree en ti y en tu proyecto y decide ayudarte dejándote esa nave o local. Eso es asumible. Pues si, por lo que sea, no tienes éxito, los inmuebles siguen siendo de ese familiar.

     Si para comenzar la actividad no es aconsejable pedir dinero a los familiares, de ningún modo lo hagas cuando, en el transcurso de ella las cosas no vayan bien y tu situación financiera te impida afrontar pagos a proveedores. Nunca, nunca, digo nunca, pidas dinero a un familiar o a un amigo para pagar a un proveedor. Negocia con él una periodicidad de pago, una fórmula que sea viable y que satisfaga a los dos, al proveedor y a ti, pues puedes perder un familiar o un amigo para ganar un desconocido.

Créditos bancarios.

     Hay que ver la cara de sorpresa, escepticismo e incredulidad que ponen los asistentes a las charlas o conferencias e incluso algunos tutelados empresariales cuando les digo que los créditos al banco se piden cuando están pagados.
- ¿Cómo que cuando están pagados? ¿Cómo es posible? ¡¡No lo entiendo!!

     ¡¡Pues es bien sencillo!! Cuando estás empezando o a medio despegue de tu negocio no puedes pedir un crédito, por ejemplo, para inmovilizado. ¿Por qué? Porque supone una carga financiera a largo plazo (si haces hipoteca) que puede pesar como una losa en el futuro y ser una carga inasumible. Aunque ahora puedas y las cosas te vayan muy bien. Como tu negocio aún es incipiente, no está asentado en el mercado, la situación económica en general, tu sector o tu empresa en particular pueden ir mal. ¿Y entonces...?

     Si lo pagas al contado estás restando una liquidez al negocio que puede limitarte peligrosamente el flujo de caja.
Un crédito al banco se puede pedir, por ejemplo, cuando tus clientes se demoran en el pago y ese pequeño retraso hace que tu liquidez se vea mermada. Entonces puedes solicitar ese crédito, porque cuando te paguen lo podrás devolver sin dificultad y sin poner en peligro tu tesorería, al igual que, si la deuda que tienen contigo son las distintas administraciones del Estado, puedes solicitarles un reconocimiento de deuda y llevarla al banco para su descuento y abono en tu cuenta.

     Si el pago a los proveedores lo realizas antes de que cobres a los clientes, puedes solicitar al banco una línea de descuento o una póliza de crédito para que en ese desfase de tiempo no te quedes sin liquidez.
Piensa que la tesorería es lo más importante para la evolución y desarrollo de tu negocio. Si tienes liquidez y la manejas con inteligencia puedes afrontar cualquier opción en el crecimiento del negocio. Sin ella es posible que tengas que retrasar ese paso. Por eso es tan relevante en el negocio. Por eso y porque de este modo vienes haciendo frente a todos tus pagos y responsabilidades en tiempo y forma, lo que va generando ante los proveedores una imagen de seriedad y responsabilidad, que para ti es un activo muy valioso.

Subvenciones:

     Las ayudas, subvenciones y demás apoyos que las distintas administraciones ofrecen para la iniciación de actividades empresariales a jóvenes emprendedores, para mujeres que quieren iniciar un proyecto, para el desarrollo de investigación, etc. son muy variadas.

     Es bueno que te informes con qué ayudas puedes contar, pero has de ponerlas en cuarentena. Me explico: empieza tu actividad sin contar con ellas que, si te las conceden, bienvenidas sean, pero no hagas de ese posible dinero el objetivo y el pilar de tu tesorería, pues pueden demorarse, no llegar en el momento en que lo necesitas, haberse agotado la partida presupuestaria a pesar de tenerla concedida y un largo etcétera.
Ten ese ingreso como una ayuda colateral, pero no como base importante y esencial para el comienzo o desarrollo de tu negocio, pues puede ocurrirte lo que a una persona que inició su proyecto de casa rural: solicitó la ayuda autonómica para ese tipo de actividad y en base a él y a la inversión del mismo le concedían cien mil euros.

     Empezó la reforma de la casa con sus propios recursos pero en vez de realizar unas obras acordes a sus posibilidades, como le habían dicho en la Comunidad Autónoma que la subvención se la otorgarían sin problemas, confió en ello. Amplió el número de habitaciones, aumentó y mejoró el mobiliario, etc. pero cada vez que solicitaba información sobre cuándo le concederían la ayuda, siempre obtenía la misma respuesta. Que se aprobaría, que era cuestión de días que recibiera la comunicación. Pero el tiempo pasaba y las obras seguían el curso previsto y debía hacer frente al pago a proveedores, por lo que no le quedó más remedio que solicitar una hipoteca sobre la casa rural. Le concedieron la hipoteca y siguió con su reforma. El tiempo pasaba y tras muchos meses de idas y venidas a la Administración para intentar agilizar su situación, al final le fue denegada la subvención en base a que en la zona la Comunidad Autónoma había concedido ayuda a otra casa rural y la ley impedía otorgarla a dos casas rurales en la misma zona.

De esto podemos sacar dos conclusiones:

     La primera.- Hasta que no tengas el ingreso de la subvención o de la ayuda no cuentes con ella.
     La segunda.- Cuando solicites una ayuda o una subvención intenta hacerlo a través de una persona, organismo u organización experta en el tema. No la solicites tú pues no estás acostumbrado a ese tipo de papeleo y se te puede escapar lo que llamamos la letra pequeña. Además, Normalmente las Administraciones solicitan documentaciones muy variadas entre las cuales te puedes perder pues son a una fecha concreta y de organismos oficiales distintos.

     No pierdas el tiempo de ventanilla en ventanilla solicitando papeles. Dedícate a trabajar y a estar centrado en lo que realmente te interesa y es importante: tu negocio.

 

 

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar