RELACIÓN FAMILIA/NEGOCIO
Si eres joven, lo normal es que busques o estés con una persona que es tu novio/a o tu pareja. Lo habitual en estos casos es que planifiquéis vuestro futuro juntos.
No voy a entrar en las actitudes, perfiles, valores, físicos, morales y demás características personales que te han llevado a elegir a esa persona. Pero sí es importante que él o ella conozca tu proyecto. Tu ilusión. Aquello a lo que te vas a dedicar profesionalmente. Por eso es necesario que preguntes a esa persona (novio/a, esposa /marido) qué piensa de tu proyecto.
El noventa por ciento de las veces la respuesta son dos. O bien: Me parece genial. Estoy entusiasmada/o con la idea. Creo que la puedes llevar a cabo; te apoyo y te apoyaré. y la otra: Eso es cosa tuya. Tú verás lo que haces. Yo no sé nada de esas cosas y que no quiero saber. De todos modos, no es buena idea.
Si tienes el apoyo de tu pareja la andadura te será más fácil pues en los momentos difíciles, que llegarán, te servirá de apoyo y de ánimo e incluso de motivación para afrontarlos. Te animará diciéndote:
- Ánimo cariño, tú puedes con esto, seguro que sales de ello, no dejes que esto te venza, etc.
De no ser así tu soledad será aun mayor y en los momentos difíciles puedes sentirte presionado al escuchar:
- No me extraña que las cosas no vayan bien. Ya sabía yo que tu idea no era buena. Pero como tú querías hacer eso... pues nada. Tú verás lo que haces y cómo lo solucionas. A mí no me cuentes...
Observarás que no es lo mismo trabajar y centrarte en tu negocio en un caso como en el otro. No obstante, en cualquiera de los dos casos debes tener presente que los problemas del negocio se quedan en el negocio y en él se solucionan y que los problemas familiares se quedan en casa y no se llevan a la oficina. Tus empleados, clientes, proveedores... no tienen por qué soportar tus malos humos porque tengas problemas en casa; del mismo modo que tu familia no debe aguantar a un marido, mujer, padre, madre o hijo enfadado, en tensión, bronco e insoportable porque en el negocio le haya ocurrido esto o lo otro.
Son dos campos que debes diferenciar claramente. Cuando llegas a casa debes dejar todos tus problemas empresariales en la puerta y cuando salgas de ella los coges y te los llevas para solucionarlos. De igual manera, cuando llegas al negocio dejas tus problemas familiares fuera y cuando termines tu jornada los vuelves a coger y si los pierdes por el camino...pues mejor.
Circula un chiste que ilustra lo que quiero decirte: «Llaman un viernes a la casa de un empresario que se encontraba con su familia y le dicen: -Don José, Don José, que se está quemando su oficina. A lo que éste responde:
- ¡Vaya hombre, qué mal día voy a tener el lunes!.
Pues tú lo mismo. Sin llegar a ese extremo, pero casi. Cuando estés con la familia es tiempo de familia, no de negocio. De igual manera que cuando estas en él, tu tiempo, mente y concentración deben estar dedicados a esa actividad y nada de escapadas asiduas a bares con la excusa de la visita de amigos o planificando actividades de fines de semana. Es tiempo de trabajar.
Si compartimentas y racionalizas tu tiempo, a nivel personal estarás más centrado y disfrutarás de todos los instantes con mayor intensidad. No es buen distraerte en el negocio con temas familiares o de esparcimiento, ni es positivo pensar en temas del negocio cuando estás con la familia.
